Evaluar la atención de un niño no es sencillo: en un consultorio tranquilo puede rendir muy distinto que en un aula llena de estímulos. Las pruebas de atención en realidad virtual buscan acortar esa distancia, recreando un entorno escolar controlado en el que se registra objetivamente cómo responde el niño.
En resumen
- Nesplora Aula simula un aula escolar con distractores visuales y auditivos.
- Está diseñada para niños y adolescentes de 6 a 16 años.
- Registra atención sostenida, impulsividad, velocidad de respuesta y actividad motora.
- Es una herramienta de evaluación, no una terapia, y se interpreta junto con la valoración clínica.
Cómo funciona la prueba
El niño se coloca unas gafas de realidad virtual y se encuentra, de forma virtual, sentado en un pupitre frente a la pizarra y a una docente. Durante aproximadamente 20 minutos debe responder a estímulos visuales y auditivos siguiendo unas instrucciones, mientras en el aula ocurren distracciones similares a las de un día de clase.
Los sensores del visor registran además el movimiento de la cabeza, lo que permite obtener una medida objetiva de la actividad motora durante la tarea.
Qué información aporta
- Atención sostenida visual y auditiva a lo largo de la tarea.
- Errores por omisión (estímulos a los que no respondió), relacionados con la inatención.
- Errores por comisión (respuestas cuando no correspondía), relacionados con la impulsividad.
- Tiempo de respuesta y su variabilidad.
- Actividad motora y efecto de los distractores sobre el rendimiento.
Los resultados se comparan con datos normativos de niños de la misma edad, lo que permite ubicar el desempeño del niño en relación con lo esperado.
Ventajas frente a otros métodos
La principal fortaleza es su validez ecológica: al simular un aula, se acerca más a las situaciones reales en las que familias y docentes observan las dificultades. Además, la administración es estandarizada, lo que reduce la influencia de factores subjetivos en el registro de datos.
Para muchos niños, la experiencia resulta motivadora, lo que facilita su colaboración durante la evaluación.
Lo que la prueba no hace
Ninguna prueba, por sofisticada que sea, establece por sí sola un diagnóstico de TDAH. Los resultados de la realidad virtual se integran con la entrevista a la familia, la historia del desarrollo, la información del centro educativo, las escalas de valoración y la observación clínica.
Tampoco es una intervención terapéutica: su objetivo es evaluar y aportar datos objetivos que ayuden a comprender mejor el perfil atencional del niño.
Este contenido es informativo y no sustituye una evaluación profesional. Cada niño debe comprenderse dentro de su propio contexto.



