Cuando una familia decide buscar una evaluación, es normal sentir incertidumbre. Saber qué esperar y prepararse con anticipación ayuda a que el proceso sea más tranquilo para el niño y a que la información obtenida sea lo más representativa posible de su día a día.
En resumen
- Explicar la evaluación al niño con palabras sencillas y sin generar alarma.
- Reunir información previa: informes escolares, valoraciones anteriores y observaciones de casa.
- Cuidar el descanso y la alimentación el día de la evaluación.
- La participación de la familia es una parte central del proceso.
Qué decirle al niño
Conviene explicarle con honestidad y sencillez que va a conocer a una psicóloga que trabaja con niños, con quien hará juegos, actividades y conversaciones para conocer cómo aprende y cómo se siente. Evita presentarlo como un examen que se aprueba o se reprueba, o como una consecuencia de su comportamiento.
Con los niños más pequeños, basta con anticipar el día y el lugar. Con los mayores, puede ser útil explicar que el objetivo es encontrar formas de ayudarle en lo que le resulta difícil.
Información que conviene reunir
- Informes o comentarios del centro educativo y cuadernos de trabajo recientes.
- Valoraciones previas de otros profesionales (pediatría, neurología, terapia de lenguaje, terapia ocupacional).
- Datos relevantes del embarazo, el parto y los primeros años del desarrollo.
- Una lista de las situaciones que te preocupan, con ejemplos concretos.
- Medicamentos que tome actualmente, si los hubiera.
El día de la evaluación
- Procurar que haya dormido bien y haya comido antes.
- Llevar lentes o audífonos si los utiliza.
- Llegar con tiempo para evitar prisas.
- Mantener una actitud tranquila; los niños perciben la ansiedad de los adultos.
El papel de la familia
Madres, padres y cuidadores conocen al niño mejor que nadie. Su relato sobre la historia del desarrollo y el comportamiento en distintos contextos es indispensable para interpretar los resultados. Por eso, las entrevistas y cuestionarios dirigidos a la familia forman parte habitual de una evaluación infantil.
Al consultar, se explicará cómo se organiza el proceso en cada caso y cómo se comunicarán los resultados.
Este contenido es informativo y no sustituye una evaluación profesional. Cada niño debe comprenderse dentro de su propio contexto.



